viernes, agosto 19, 2005

El muchacho

Tumbada en la cama y acariciando los cabellos de aquel muchacho, mientras él permanecía inmóvil frente a mí, recordé como había empezado ese día, o más bien como había terminado la noche.

El día estaba a punto de comenzar las luces de la calle empezaban a apagarse mientras yo buscaba una tienda o algún sitio para comprar y echar gasolina, atravesé aquel pueblo sin apenas darme cuenta y me encontré en plena carretera de nuevo.

A lo lejos vislumbre el cartel de algo que parecía una gasolinera. Bien me dije, allí podré repostar.

Al llegar a ella localice un bar al lado, apague el motor de mi coche y me dirigí a el, entre y me encamine a la barra, estaba esperando a que el camarero me atendiese cuando alguien entro también en el, era un chico de unos 20 años de edad, rubio y de altura media, pero atractivo, muy atractivo, se acerco a la barra y e sentó a mi lado, no se porque ni porque no, lo cierto es que al cabo de un rato estábamos hablando, no se de fue la conversación la verdad sea dicha, ni me importaba en esos momentos, lo que quería era encontrar algo con que saciar mi hambre, así que después de un rato me propuso subir al coche y buscar un sitio mas tranquilo y acogedor, yo le mire frunciendo el ceño, me dije porque no, y asentí. Salimos del bar y nos encaminamos al coche y en cinco minutos estábamos de nuevo en la carretera buscando algún sitio donde estar mas a gusto y tranquilos según él, para mi, un lugar donde descansar durante el día y calmar mi hambre.

Llevábamos recorridos unos 10 Km., cuando encontramos uno de esos hoteles de carretera, así que sin pensarlo ni un minuto decidí que ese seria un buen sitio, total aunque no estuviese bien tampoco importaba, ya estaba acostumbrada a esos antros de hoteles.

Entramos en la habitación y nos dispusimos a pasar el resto del día allí dentro. Poco suponía mi simpático y guapo acompañante lo que horas mas tardes le iba a ocurrir, pero no antes de haber disfrutado de nuestros cuerpos.

Sacudí mi cabeza y deje de acariciar su pelo, me estire por un momento en la cama y desnuda me dirigí al cuarto de baño a darme una ducha que me despejara un poco. Después me vestí y me dirigí de nuevo al muchacho que permanecía tumbado en la cama inmóvil, le di un beso en su frente, “gracias por la comida amor” le dije y me dirigí a la puerta de la habitación, saliendo de ella cerrándola a mi salida y colgando el estúpido cartelito de “no molesten” en el pomo de la puerta y saliendo al exterior.

Era ya de noche, me dirigí a mi coche y subiéndome en el desaparecí de aquel lugar por la misma carretera que unas horas antes había llegado, dejando atrás aquel lugar, aquel hotel y a aquel muchacho sin una gota de vida....sin una gota de sangre.