Entre dos mundos- La confesión
El escritor estaba embebido en la lectura de un libro sentado en un sillón de dos plazas en la biblioteca. La puerta se abrió y por ella entro la dueña de la casa. Con paso firme se dirigió hacia el.
- Buenas noches, dijo al llegar a su altura, sentándose a su lado.
- Buenas noches, contesto el, levantando la vista del libro que estaba leyendo, cerrándolo y dejándolo sobre la mesita que tenia a su lado.
-¿Qué leíais? Le pregunto por decir algo.
-Ah!, nada interesante, un libro de relatos, dijo volviendo a coger el libro y enseñándoselo.
-Ya le he leído, es interesante, dijo ella.
-Si eso parece, contesto sin más.
La conversación era un sinfín de preguntas y respuestas sugiriendo que algo pasaba hasta que se hizo el silencio durante unos pocos segundos, ella lo rompió.
- ¿Os pasa algo?, lleváis unos días que no se nada de vos, y he oído a los sirvientes que hoy en la comida no habéis dicho ni una sola palabra y que no habéis levantado la cabeza del plato, cuando, según dicen, no os calláis, siempre contando historias y riéndoos, le pregunto mirándole preocupada.
El no la miro, poso sus ojos en el suelo.- No se que me pasa mi señora, desde la conversación del otro día, estoy un poco preocupado…
-¿Preocupado porque? Le interrumpió ella a la vez que levantaba la cara del escritor con su mano para que le mirase.
-Preocupado por como reaccionar cuando este a vuestro lado, por si lo que diga o lo que haga os pueda molestar en algo, lo se, se que es de niños ese comportamiento, y una tontería pero…
-Querido amigo, le volvió a interrumpir ella, no os preocupéis por tan poca cosa, nos conocemos hace mucho tiempo y sabéis que de vos no me molesta nada de lo que decís o hacéis, al contrario, me disgusta cuando no me lo contáis, ya lo sabéis, dijo parando un momento para luego continuar. Escuchad, me considero vuestra amiga al igual que yo os considero mi amigo, y como tales nos debemos de comportar, no os preocupéis en contarme todo lo que pase por vuestra cabeza, lo que sea, que sabéis que os ayudaré a resolverla o a que encontréis una solución, porque como me entere que alguna vez no lo hacéis, entonces si que me enfadare y mucho.
El no menciono palabra, simplemente asintió con un gesto
-Por cierto, continuo ella, hoy cenareis con nosotros, hay algunas cosas que discutir.
-De acuerdo, respondió el, para después sacar un paquete de su bolsillo y entregárselo a ella.
-¿Y esto?, ¿Qué es? Pregunto mientras rompía el papel que lo envolvía. Sus ojos se agrandaron, es vuestra nueva novela, ya la habéis terminado, esta noche comenzare a leerla. Dijo mientras la ojeaba. Gracias amigo mío, le dijo dándole un beso en la mejilla.
- Bueno querido tengo que irme he de preparar unas cosas, dijo levantándose.
- Muy bien mi señora, dijo el levantándose también y besándola la mano.
Ella asintió y camino despacio hacia la salida, cerrando la puerta tras de si.El se sentó cogiendo de nuevo el libro que estaba leyendo, y volvió a abstraerse en su lectura.
- Buenas noches, dijo al llegar a su altura, sentándose a su lado.
- Buenas noches, contesto el, levantando la vista del libro que estaba leyendo, cerrándolo y dejándolo sobre la mesita que tenia a su lado.
-¿Qué leíais? Le pregunto por decir algo.
-Ah!, nada interesante, un libro de relatos, dijo volviendo a coger el libro y enseñándoselo.
-Ya le he leído, es interesante, dijo ella.
-Si eso parece, contesto sin más.
La conversación era un sinfín de preguntas y respuestas sugiriendo que algo pasaba hasta que se hizo el silencio durante unos pocos segundos, ella lo rompió.
- ¿Os pasa algo?, lleváis unos días que no se nada de vos, y he oído a los sirvientes que hoy en la comida no habéis dicho ni una sola palabra y que no habéis levantado la cabeza del plato, cuando, según dicen, no os calláis, siempre contando historias y riéndoos, le pregunto mirándole preocupada.
El no la miro, poso sus ojos en el suelo.- No se que me pasa mi señora, desde la conversación del otro día, estoy un poco preocupado…
-¿Preocupado porque? Le interrumpió ella a la vez que levantaba la cara del escritor con su mano para que le mirase.
-Preocupado por como reaccionar cuando este a vuestro lado, por si lo que diga o lo que haga os pueda molestar en algo, lo se, se que es de niños ese comportamiento, y una tontería pero…
-Querido amigo, le volvió a interrumpir ella, no os preocupéis por tan poca cosa, nos conocemos hace mucho tiempo y sabéis que de vos no me molesta nada de lo que decís o hacéis, al contrario, me disgusta cuando no me lo contáis, ya lo sabéis, dijo parando un momento para luego continuar. Escuchad, me considero vuestra amiga al igual que yo os considero mi amigo, y como tales nos debemos de comportar, no os preocupéis en contarme todo lo que pase por vuestra cabeza, lo que sea, que sabéis que os ayudaré a resolverla o a que encontréis una solución, porque como me entere que alguna vez no lo hacéis, entonces si que me enfadare y mucho.
El no menciono palabra, simplemente asintió con un gesto
-Por cierto, continuo ella, hoy cenareis con nosotros, hay algunas cosas que discutir.
-De acuerdo, respondió el, para después sacar un paquete de su bolsillo y entregárselo a ella.
-¿Y esto?, ¿Qué es? Pregunto mientras rompía el papel que lo envolvía. Sus ojos se agrandaron, es vuestra nueva novela, ya la habéis terminado, esta noche comenzare a leerla. Dijo mientras la ojeaba. Gracias amigo mío, le dijo dándole un beso en la mejilla.
- Bueno querido tengo que irme he de preparar unas cosas, dijo levantándose.
- Muy bien mi señora, dijo el levantándose también y besándola la mano.
Ella asintió y camino despacio hacia la salida, cerrando la puerta tras de si.El se sentó cogiendo de nuevo el libro que estaba leyendo, y volvió a abstraerse en su lectura.

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