miércoles, agosto 17, 2005

Entre dos mundos- La negativa

Ella permanecía callada mirando a través de la ventana, quieta, inmóvil, se mantuvo así durante un largo rato, hasta que dando una especie de suspiro se dio la vuelta y se dirigió a el caminando despacio.
Él estaba sentado en un sofá, mirando como se aproximaba, con ese porte y elegancia que le caracterizaba siempre.
- No puedo hacerlo, no puedo y no quiero, comenzó diciendo rompiendo ese silencio, mientras se sentaba en el suelo enfrente de el.
- Pero, ¿Porque no?, porque no quieres hacerlo, respondió él con voz apagada.
- Escúchame, dijo cogiéndole las manos entre las suyas, si hiciese lo que me pides, la amistad que hay entre nosotros quedaría rota en pedazos, se evaporaría como el humo, y eso no es lo que quiero, y creo que tu tampoco lo deseas.
- Claro que no, respondió él, sintiendo como los ojos de ella se clavaban en los suyos, no de odio ni de dolor, sino de comprensión y cariño, si es que un vampiro puede expresar esos sentimientos, pero pudiese o no, el lo veía así.
- Querido amigo sé porque me lo pides, te lo aseguro, y te aseguro que no es agradable, te crees que ser inmortal es algo que nos guste a nosotros, pues no, estas muy equivocado, es lo peor que nos puede pasar. No envidies lo que ni por soñación conoces, a tus ojos parece maravilloso, pero te aseguro que no lo es, te lo garantizo, y te diré mas aún, yo, yo si que tengo envidia de ti, envidia de poder vivir el día a día, envidia de poder saborear las bellezas que tienes alrededor, de ver la luz, de oler las flores, de tener ese miedo a morir, ese temor que prácticamente todos los humanos tenéis cuando os llegue la hora, en definitiva, a estar vivo, a eso yo le tengo envidia.

Te envidio, de verdad que te envidio, dijo parando un momento antes de continuar. Se tu mismo, prosiguió diciendo, no dejes que nada ni nadie cambie como eres, no quieras convertirte a la fuerza en algo que no eres, y que aborrecerías, y aun peor, que al final haría que me odiaras por haberlo hecho, termino diciendo mientras seguía mirándole a los ojos.

El también se la quedo mirando sin decir nada, solo mirándola fijamente.
-Querido, continuo diciendo ella mientras acariciaba su mejilla con una de su manos, eres de los pocos que puede decir que esta seguro en los dos mundos, en el tuyo, el de los vivos, donde eres respetado y admirado, eres un genial periodista y escritor, tus novelas las leen miles de personas; y en el mío, donde has conseguido ser respetado por todos los clanes, te has sabido ganar su confianza, no estropees lo que tu solo has conseguido, por favor te lo pido, porque si al final lo haces te garantizo que seré yo misma la que acabe con todo esto, y sabes que puedo.
- Lo sé, fue lo único que pudo articular él, sin dejar de mirarla.
- Sigue escribiendo, continuo ella, sigue con esas historias tan bellas, esas situaciones tan románticas que solo tu sabes expresar, eres puro sentimiento, escribes con corazón, tus historias conmueven a miles y miles de personas, incluso a mí, y lo sabes, he leído todas tus novelas y quiero seguir leyéndolas, es una de las pocas cosas que me une a lo que añoro, leer tus relatos me hacen sentirme viva, es lo que me hace sentirme en contacto con la vida, por favor no me dejes sin ese sentimiento que me haces sentir al leerlas.
- De acuerdo, lo haré, dijo a media voz, oyéndola hablar de ese modo.El silencio volvió a adueñarse de la estancia por un momento, hasta que ella lo rompió de nuevo.
- Venga vete a dormir que hoy por la mañana tienes que hacer el trabajo que te encomendé y tienes que estar despejado, dijo ella mientras se levantaba.
- Muy bien mi señora, dijo él poniéndose también en pie y saliendo del salón cerrando la puerta del mismo a su salida.

Ella volvía a estar sola mirando de nuevo por la ventana, sabia que había sido dura con él, que le había herido en lo más profundo de su ser, pero a la vez sabía que esa herida cicatrizaría sin dejar rastro alguno, que él era lo suficientemente inteligente para comprender que había sido la única manera de que su gran amistad de años se mantuviese intacta como hasta ahora.

Y tenia razón, él comprendía que había sido un error haber intentado ser algo que en si no era y que nunca sería.